Cada año desde 1950, Japón encarga una obra temporal de arquitectura estatal para albergar el Festival Nacional de la Plantación de Árboles, una importante oda a la preservación de los bosques que rara vez se difunde fuera del archipiélago. El onodatesho, un pabellón ceremonial ocupado por el Emperador y la Emperatriz, funciona como la pieza central del evento y, por tradición, se desmantela poco después de que concluyen las festividades.
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