En los años 30 gustaban las grandes entradas calefactadas, donde recibir a nobles invitados, los baños y salones, enormes, eran concebidos como estancias donde pasar la mayor parte del tiempo. Sin embargo, los dormitorios podían llegar a ser minúsculos, no contando si quiera con radiadores. Por ello es que se usaba el famoso brasero de mano, o a falta de este, botellas con agua caliente. La distribución del apartamento #JJ74 reflejaba este modo de vida pasado, cuyas arquitecturas de largos pasillos y techos altos siguen presentes en muchas viviendas de los barrios como el de Salamanca en Madrid.
from ArchDaily México | ArchDaily México https://ift.tt/2Z32Tpw
via IFTTT
No hay comentarios:
Publicar un comentario