Para festejar su cumpleaños, una gran amiga decidió regalarse esta morada en la que predominan las áreas abiertas, la continuidad espacial y la relación estrecha con el exterior. Por fuera, una sucesión de volúmenes ciegos es fiel a nuestra postura de ¨no mostrar¨ y permitir la comprensión y disfrute del espacio solo a quienes gozan de confianza para así ingresar a la vivienda. La ubicación del acceso se da en razón a la vegetación pre existente, flanqueada por esta, se llega a un zaguán cubierto que antecede al recibidor y posee unos sillones exteriores que nos recuerdan la antigua costumbre de los habitantes del centro de la ciudad de ¨salir a platicar y ver caer la noche¨.
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